8 de mayo de 2007

Simplemente nosotros mismos

Nos escurrimos por los límites del tiempo. Nos arrastramos, asustadizos, por el vertiginoso sendero de la humanidad. Nos creemos valientes, desafiando la débil línea de lo racional. Nos jactamos de nuestro sentido común, y pecamos de malos observadores. Somos nadie, creemos todo. Criticamos suficiente, sentimos poco. No sabemos a que abismo nos lanzamos, pero construimos soportes en nubes hipócritas llenas de orgullo. Nos dejamos caer y arrastrar por el viento de la influencia, confiados que somos demasiado inteligentes, demasiado tontos para llegar al piso que, aunque muy dentro de nuestro corrupto interior, sabemos que desfigurará nuestro ser con pesada autoridad.
Somos títeres de una macabra audición. Somos tan sencillos y complejos como nosotros mismos.

El fuego pasa. A nosotros las cenizas poco nos importan... A ellos menos.