14 de agosto de 2008

Aquí viene la linea de lo superior


Dibujá una línea en el horizonte. Que suba, que baje por los vertiginosos espacios del firmamento. Que ilumine cada recinto que ose manifestarse, que desafíe las leyes de lo probalble, que insulte lo simétrico, las aburridas reglas de lo cotidiano. Dibujá un atardecer o, mejor, un oscuro resplandor dorado, como mil rubíes, como vil encantos. Que mire hacia abajo, que penda de la delgada linea de la bella locura, de la atrevida demencia. Abajo todos miran. Dibujá. De ello depende el mundo.

Que fluya la sangre en sus venas, la gloriosa ciudad rojiza.